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Las historias son para contar

Edgar Gil

¡Quisiera estar mirándote a los ojos, quizás mejor a tu corazón, porque será mucho más fuerte que el gesto de tu cara. Creo que lo podré sentir desde la distancia!

Lo siento, pero es importante decirte que: cuando nos conocimos me caíste increíblemente bien, me gustó tu forma de ser, la claridad de pensamiento y palabra al decir cada detalle de tu vida que hasta llegué a pensar que podría nacer algo bonito. “Aún pensando que soy un cursi o demasiado bueno, estoy completamente seguro que tonto no soy” Permíteme la ironía. Quiero decirte que no podremos seguir conociéndonos. Nuestra próxima cita queda anulada.

¿Y por qué te cuento esto ahora?
(“Que inoportuno soy, justo ahora”. Si, sé que me dijiste que hoy estarías con tus padres en casa y que hablaríamos el lunes).
Te lo cuento porque según lo que conversamos cuando nos conocimos, pensaba que tus ideas estaban claras con respecto a conocer a alguien, con el hecho de conocer a una nueva persona que pudiera volver a creer que la amistad y la sinceridad aún existen. Pero veo que no.

Y aunque nos hayamos conocido tan rápidamente y a través de un medio no muy habitual para mí y que hasta pudieran decir que tiene muy mala reputación, eso no te da el derecho a mentirme, a hacerme perder el tiempo. “Que valioso es el tiempo para mí”. Te pedí que si algo no iba bien lo dijeras en su momento y no pasaría nada. Recuerdo que tus palabras eran “todo muy bien y con expectativas cumplidas”. Creo que no fue así, me he precipitado sí, pero tú te has callado, has preferido ir a más. No has sido sincera. ¡Me has mentido innecesariamente!

Hay una cosa que me hizo sospechar de ti: “El que quiere algo lo busca”, y no vi mucho interés de tu parte. Siempre fui yo quien tomó la iniciativa en buscarte, reconozco que tus respuestas eran muy cordiales y halagadoras, pero a la vez, tan escuetas que me dió la sensación de que algo no iba bien, llegué a pensar que hasta molestaba. “Es tan fácil decir las cosas al momento, ser sincero” y no alargar situaciones que no deseamos. Todo lo que hubieses querido decir o preguntar en cualquier momento u hora lo pudiste haber hecho, porque te di la libertad y confianza de hacerlo. Aún así, noté tu vacío, un vacío en el desinterés. Y que a pesar del mío, en querer seguir conociéndote y ofreciéndote un “nuevo encuentro” totalmente posible y sin restricciones no has podido por tu reunión familiar. ¡Excelente el valor y la importancia de la familia, es totalmente comprensible la negativa de tu parte!

Has sido la primera y de verdad que me llevo muy mala experiencia gracias a ti. Sin embargo creo que: “No son malos los medios si no algunas personas que le dan mal uso, personas que bajo una máscara virtual deterioran la inocencia y buenas intenciones de otros”.

A pesar de haber argumentado no tener prisa, tu inexperiencia, tu desesperación, tu culpabilidad o tu rencor, no dejan muy clara tus palabras. Sólo tú conoces el porqué de tus acciones.

Decirte que existe una ley de Karma, y es muy efectiva. A la vuelta de la esquina hay una persona esperándote y te hará sentir, lo que yo siento ahora mismo.

Ante nada defiendo mis buenos sentimientos y principios, intento hacer las cosas bien y no decepcionar a nadie. Porque hay dos cosas en la vida que nunca me gusta sentir: “Desilusión o Decepción”. No quiero decir que me haya ilusionado en tampoco tiempo, pero como dije: parecías muy sincera y buena gente. Está claro que me has decepcionado y mucho.

Para terminar deseo que dediques estos minutos a interiorizar conscientemente todo esto, porque al chico de Valencia, que coincidiste horas más tardes, después de mi proposición, ese chico extraño con tan buena pinta, así sin más, le das prioridad y haces lo posible en conocerle, acelerando una cita pocas horas después y a pesar de tu día familiar, ese chico que has citado aquí, en este preciso momento. No llegará, no acudirá a tu cita, porque Carlos soy yo!

¡Pensé que hoy estarías con tu familia y no buscando un nuevo Arco de Triunfo!

Adiós y te deseo mucha suerte en tu nuevo encuentro!

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